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Terry Pratchett

Ayer, en uno de los descansos estudiando, me puse a ojear mi flist y dentro de la misma el último post de officialgaiman (Holly's Birthday Post).

En él habla de un artículo de Terry Pratchett:

"Have you ever had the odd feeling that a headline writer exists in an entirely different universe to the one that you live in? For example, you would expect an article headlined I create gods all the time - now I think one might exist, says fantasy author Terry Pratchett to be, perhaps, about how Terry Pratchett now thinks there is a god. The subtitle, The best-selling fantasy author grew up not believing in a supreme deity - until the day the universe opened up to him as he was preparing for another spell on a chat-show would also lead you to the same conclusion, demonstrating that the headline writer simply didn't bother to read the article, which begins
There is a rumour going around that I have found God. I think this is unlikely because I have enough difficulty finding my keys, and there is empirical evidence that they exist.
Very odd, but also very Daily Mail."

Me hizo mucha gracia la referencia a los periodistas de los titulares. Si tienes una idea de inglés, podrás ver que el titular dice claramente que Terry Pratchett ha pasado de no creer en Dios a pensar que quizá existe, y el subtitular lo mismo.
Lo gracioso es que el artículo dice lo contrario xD

Como me ha parecido un artículo tan bueno, me pareció apropiado intentar traducirlo para que otros puedan leerlo aunque no sepan inglés.
Así que ayer, después de cenar y mientras aldery estaba de concierto, estuve traduciendo en una muestra de intrusismo laboral xDDDDD
Conté con la inestimable ayuda de deirathul como revisora y creo que no ha quedado mal después de todo xD
Así que aquí os lo dejo:


Artículo original.


"Circula el rumor de que he encontrado a Dios. Me parece poco probable dado que ya me cuesta encontrar mis llaves, y hay pruebas empíricas de que existen.

Pero es cierto que en una entrevista que me hicieron hace poco describía cómo un día de absoluto estrés tuve de repente la clara sensación de que todo lo que estaba haciendo estaba bien y que las cosas sucedían tal y como debían.

Parecía el recuerdo de una voz y vino envuelta en su propia burbuja de tranquilidad. No estoy acostumbrado a estas cosas.

Como escritor de fantasía, con cada nuevo libro creo nuevos dioses y filosofías (estoy bastante contento con Annoia, la diosa de Cosas Que Se Atascan En Cajones, cuyo templo está lleno de restos doblados de espátulas y cazos. De hecho parece que también trabaja en este mundo).

Pero desde que tengo Alzheimer he dedicado mis largos paseos de invierno a averiguar en qué creo realmente, si es que creo en algo.

Leí el Antiguo Testamento de cabo a rabo cuando tenía 13 años y me horrorizó. Unos meses más tarde leí El Origen de las Especies, alucinando ligeramente debido a una gripe que me tenía en la cama. A pesar de ello, o por ello, todo encajaba perfectamente.

En cuanto pude salir a la calle otra vez pedí prestada la secuela y me di cuenta de que Darwin no había caído en las posibilidades del título. Si un buen publicista le hubiera indicado que La Ascensión del Hombre tenía mucho más gancho quizá no hubiera habido tanto revuelo.

La evolución me resultaba mucho más apasionante que la historia bíblica. ¿Quién no preferiría ser un simio superior antes que un ángel caído? Ante mis ojos juveniles, las ideas de Darwin se demostraban cada día. Hace falta poco para que nos comportemos como monos.

Ahora bien, el Nuevo Testamento me gustó bastante. Jesús tenía unas cuantas buenas ideas que contar y en cuanto a su padre, seguramente era alguien bien valorado en la comunidad por trabajar con madera, un material que no debía ser fácil de conseguir en Palestina.

Pero nunca pude ver los dos testamentos como un conjunto narrativo coherente. Además, para entonces leía sobre mitología por gusto y me había topado con El Folclore en el Antiguo Testamento, de Sir James G. Frazer, un auténtico trabajo de "puño de hierro bajo guante de seda".

Para cuando cumplí los 14 era demasiado listo para mi propio Dios.

Resulta que al final nunca pude encontrar las respuestas. Quizá no hice las preguntas adecuadas, o no era el tipo adecuado de chaval, incluso en primaria.

No conseguía entender el hecho de que, según el himno, hubiera una verde colina muy lejana "sin murallas". ¿Qué tenía de especial una colina sin muros? Ojalá alguien me lo hubiera explicado…
Porque así fue: nunca hubo una explicación.

Le pregunté a una profesora qué era lo opuesto a un milagro y, asumo que sin pensar, me dijo que un acto de Dios.
No deberías decirle algo así a la clase de niño que acabará convirtiéndose en escritor; tenemos buena memoria.

Pero le hice la pregunta porque mi madre me contó la historia de dos familias que conoció en el East End de Londres. Vivían en una pareja de adosados. La hija de una iba a casarse con el hijo de la otra y la noche de antes de la boda, una bomba alemana destruyó a los miembros de ambas familias de un plumazo, excepto por el hermano marinero del novio, que llegó a tiempo para ayudar con sus propias manos en la búsqueda entre los escombros.
Al igual que muchas de las historias que me contó, ésta me afectó enormemente. Pensé: es un milagro. Tenía la misma forma que un milagro. Sólo que… al revés.

¿Le agradecía el marinero a Dios que la bomba no le hubiera alcanzado? ¿O le maldecía porque hubiera caído sobre su familia? Si el marinero hubiese dado gracias a Dios, ¿no estaría traicionando a su familia?
Si Dios salvaba a uno, podía salvar al resto ¿no? Después de todo, ¿no es Él quien está a cargo de todo? ¿Por qué actúa como si no lo estuviera? ¿Quiere que nos comportemos como si no lo estuviera?

Cuando era un niño tenía una imagen definida del Todopoderoso: llevaba un abrigo de cola y pantalones de raya diplomática, tenía pelo negro engominado hacia atrás y nariz aguileña.

En retrospectiva, probablemente era un chico algo raro, y me pregunto cómo habría sido mi vida si hubiera conocido a un teólogo decente cuando tenía 9 años.

Hace unos cinco años ese chico despertó en mí de nuevo y comencé a trabajar en un libro que pronto verá la luz como Nación. Me vino de la noche a la mañana, todo menos los pequeños detalles.
Está ambientado en un mundo muy similar a éste, en el momento que ocurre una explosión muy parecida a la de Krakatoa, y, como protagonista de mi libro, un niño de 13 años que acaba de quedar huérfano grita a sus dioses pidiendo respuestas cuando todavía no entiende realmente cuáles son las preguntas.
Los odia demasiado como para no creer en ellos. Ha tenido que enterrar a su propia familia, no va a darle las gracias a nadie. Y le observé intentando construir una nueva nación y una nueva filosofía.
"El creador nos dio la inteligencia para probar que no existe" dice siendo ya mayor. "Es mejor construir un sismógrafo que adorar al volcán."

Estoy de acuerdo. No creo. Nunca lo he hecho, no en grandes barbas en el cielo.

Pero fui educado en la tradicional Iglesia Anglicana, lo que implica que, aunque ir a la iglesia no era el plan familiar del Sabbat, los Diez Mandamientos se obedecían por instinto y existía un ambiente de raciocinio, generosidad y decencia.

La fe no se mencionaba en casa, pero lo correcto se enseñaba con el ejemplo diario.

Posiblemente por ello nunca he aborrecido la religión. Creo que tiene algún propósito dentro de nuestra evolución.

No tengo mucho que ver con la escuela de pensamiento basada en "la religión es la causa de nuestras guerras" porque es evidente que la causa son personas sedientas de poder, manipuladoras y dementes que disfrazan su ambición usando a Dios.

Cuento con creyentes de todo tipo dentro de mis amigos. Algunos rezan por mí. Me alegra que lo hagan, en serio, pero creo que la ciencia es una apuesta más segura.

Así que, ¿en qué queda la voz que me hablaba hace poco mientras corría a prepararme para otra sesión de entrevistas en talk-shows?
Siendo precisos, era el recuerdo de una voz en mi cabeza, y me decía que todo estaba perfecto y que las cosas ocurrían como debían. Por un momento, el mundo estaba en paz. ¿De dónde vino?

De mí. De la parte de todos nosotros que, en mi caso, hizo que me levantara de la admiración la primera vez que escuché el Spem In Alium de Thomas Tallis, y de la euforia que sentí en un paseo uno de los últimos días de Febrero cuando la luz del sol al ponerse tiñó el campo trillado de un rosa sorprendente. Creo que es lo mismo que sintió Abraham en la montaña, y Einstein cuando resultó que E=mc2.

Es ese momento, esa breve revelación cuando el universo se abre y nos enseña algo, y en ese preciso instante tenemos la sensación de un orden mayor que el Cielo y, al menos por ahora, más allá del entendimiento de Stephen Hawking. No exige un culto, pero sí creo que recompensa a la inteligencia, la observación y las mentes inquisitivas.

No creo haber encontrado a Dios, pero quizá haya visto de dónde vienen los dioses."


-Terry Pratchett



Espero que os guste tanto como a mí.
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